La parte delantera del Škoda Yeti, dominada por la vistosa parrilla del radiador y rodeada de cuatro faros, es sinónimo de diversión y placer para quien lo conduce; mientras que la parte trasera, con su puerta trasera, es la viva imagen de un coche práctico.
Sus dimensiones compactas aseguran la mejor maniobrabilidad y manejabilidad en la ciudad. Con su aspecto robusto de todoterreno, realzado por el ancho guardabarros y las molduras laterales protectoras plateadas, el Yeti promete una inmejorable conducción en terrenos difíciles.
Los espacios de cristal de las ventanas conectados a las columnas pintadas constituyen importantes elementos en el diseño exterior, junto con el techo solar panorámico eléctrico y la baca longitudinal. Todo ello simboliza la amplitud del Yeti.